Presentación del libro ¡Viva Curet!

Presentación del libro ¡Viva Curet!Es un honor participar en este encuentro en el que celebramos no solo la publicación de un libro, sino también la memoria viva de uno de los más grandes cronistas de nuestra identidad caribeña: Catalino Tite Curet Alonso.

Hoy nos convoca una obra muy especial: un libro de fotografías que nos invita a mirar más allá de las canciones, más allá de las letras que han marcado generaciones, para acercarnos al ser humano, al observador agudo de la realidad, al poeta del pueblo Tite Curet

Nació en Guayama el 12 de febrero de 1926. Creció en el Barrio Obrero de Santurce. Vivió la pobreza y el racismo de esa primera mitad del siglo pasado en su vecindario.

Desde muy joven era un lector incansable. Leía libros, enciclopedias y periódicos.

En la Universidad de Puerto Rico tomó cursos de farmacia, sociología y periodismo. Y fue el periodismo la rama que más lo entusiasmó.

De adulto se convirtió en un observador y analista de la conducta humana.

Su vena de compositor le llegó de adulto. De hecho, logró a los 39 años, en el 1965, que le grabaran su primera composición en la voz de Joe Quijano.

El resto es historia. Más de dos mil composiciones en diferentes variantes rítmicas: Desde música infantil hasta salsa, pasando por sones, guarachas, música jíbara, bombas, plenas, boleros y expresiones brasileñas.

Puerto Rico ha sido bendecido con grandes compositores de música popular: Rafael Hernández, Pedro Flores, Bobby Capó, Roberto Cole, Sylvia Rexach entre otros.

Todos son parte del salón de la fama de nuestras músicas. A estos ilustres se le añade la obra de Catalino Tite Curet Alonso.

Qué lo distingue de otros afamados y buenos compositores boricuas? Su obra presenta una forma acertada y distinta de retratar la conducta humana en el contexto social de Puerto Rico y su historia en el Caribe.

Y subrayo la palabra retratar pues hay mucha similitud entre el oficio de la fotografía y las composiciones de Don Tite. Ambas formas de expresión comparten un mismo propósito: capturar y revelar la verdad humana desde lo cotidiano.

Presentación del libro ¡Viva Curet!La fotografía, en su esencia, detiene el tiempo. Toma un instante —una mirada, un gesto, una escena— y lo convierte en memoria. De manera muy similar, las canciones de Tite congelan momentos emocionales y sociales.

Si la fotografía trabaja con luz y encuadre, Tite trabajaba con palabras y ritmo, pero ambos construyen imágenes que permanecen.

Y es que en la obra de Tite, cada canción funciona casi como una “fotografía sonora”. Sus letras describen personajes y situaciones con tal precisión que el oyente puede visualizarlos: Qué tal Las caras lindas de mi gente negra. La mujer que lucha (Anacaona, Isadora Duncan, La gran tirana) El trabajador invisible (Juan Albañil) el romance que nace o se rompe (Mi triste problema)

Su amor y admiración por Puerto Rico (Ondea bandera, Andando la tierra mía, Cucubano).

La clase pobre (Los entierros, Lamento de Concepción, Con los pobres estoy).

Así como un fotógrafo decide qué incluir dentro del encuadre, Tite seleccionaba cuidadosamente los detalles que daban vida a sus historias, logrando retratos sociales llenos de dignidad y sensibilidad.

Por otro lado, la fotografía no solo documenta, también interpreta. No se limita a mostrar lo que está frente a la cámara, sino que revela una mirada, una intención. Esto mismo ocurre en las canciones de Tite: no son simples narraciones, sino interpretaciones críticas de la realidad caribeña y latinoamericana. En ambos casos, hay una conciencia social que transforma lo cotidiano en arte significativo.

A Tite se le conoce como el más importante compositor de temas salseros. Recordemos que la palabra salsa refiriéndose a una variante rítmica en nuestras músicas surgió por primera vez en la década de 1960. Y es cierto, como compositor salsero fue el más destacado y prolífico.

Sin embargo, tiene también un trabajo estupendo en el que sobresale el lenguaje poético con líneas de filosofía: sobre su amor a la tierra en que nació. Describe a la mujer boricua en diferentes situaciones, a personajes de nuestra historia y a África como el tronco de nuestra civilización.

Tite escogió a un artista fuera del escenario de la salsa para desbordar su alma de compositor en lenguaje poético. Simple, con palabras y frases sencillas siempre evitando sonar como erudito, pero poesía.

Presentación del libro ¡Viva Curet!Así son las canciones que le grabó Tony Croatto. 49 temas. Muchos de ellos no alcanzaron la difusión de algunas de sus composiciones salseras con Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Frankie Ruiz o Ismael Rivera. Pero ahí están. Las recomiendo sin reservas.

Los que conocimos a Tite, pudimos descifrar rasgos de su personalidad que van más allá de las letras de sus canciones.

Esas cosas que no se dicen pero estaban en su mirada a veces esquiva, en su sonrisa tímida pero real, en sus gestos.

Para los que no lo conocieron personalmente, quizás en las fotografías de José Rodríguez, mirándolas con detenimiento, podríamos encontrar el ser humilde, amable, de compromiso social, de frases sabias.

Tanto la fotografía como la música de Tite cumplen una función de memoria cultural. Preservan rostros, emociones y contextos que podrían perderse con el tiempo.

Por eso hoy estamos poniendo a su consideración un libro de fotografías en lugar de una compilación de discos con sus éxitos musicales. Ambas formas cumplen la misma misión: Detener el tiempo. O como diría Tite en su bolero a través del Trío Los Condes: Detuve el reloj pero el tiempo siguió...

¿Qué nos brinda esta publicación?

Tiene 230 páginas con 203 fotografías. Ya puede imaginar que tiene más fotografías que texto escrito.

Eso lo hace una obra rica en contenido pues como dice el dicho: una fotografía puede decir más que mil palabras.

Cada fotografía se acompaña con notas al calce para ubicar al lector en el tiempo, eventos y personalidades en el mundo de Tite Curet.

Se divide en dos partes principales: Eventos y momentos en la vida de Tite, y eventos posteriores a su muerte en agosto del 2003.

Las fotos de mayor colorido son las que cubren su sepelio y las misas durante los años 2004 al 2013. Yo le llamo fotos que suenan a barril de bomba, pandero de plena, y a voces como la de Norma Salazar su compañera sentimental y cómplice cultural por muchos años.

También encontrará los testimonios y palabras de artistas como Rubén Blades. Un análisis de la riqueza social en las canciones de don Tite, por el musicólogo colombiano César Pagano. Una biografía del compositor. Información amena sobre el trabajo profesional del fotoperiodista José Rodríguez.

En un tiempo donde la inmediatez muchas veces borra la memoria, este libro se convierte en un acto de resistencia cultural. Nos recuerda la importancia de preservar nuestras historias, de honrar a quienes han construido nuestro imaginario colectivo, y de ofrecer a las nuevas generaciones herramientas para entender de dónde venimos y quiénes han sido arquitectos de nuestra cultura artística.

Es una edición de lujo pero limitada. Su encuadernación, la calidad del papel, la diagramación, la fotografía, y la presencia de Tite en cada página, harán de este libro una publicación única de colección una vez se agote en el mercado el último ejemplar.

Felicito a quienes hicieron posible este libro, por su dedicación, por su sensibilidad y por su compromiso con la memoria. Gracias por regalarnos este trabajo que, sin duda, es y será un referente para quienes aman la cultura puertorriqueña y caribeña.

Le invito a acercarse a esta obra con calma, con curiosidad y con el corazón abierto. Permítase descubrir, recordar y sentir. Porque en cada imagen, de alguna manera, sigue viviendo Tite Curet el poeta del pueblo.

Muchas gracias.

18 de abril de 2026
Museo Casa Grande
Mayagüez, Puerto Rico